El problema de Ushahidi como software útil en emergencias es su dependencia de la conectividad. Cuando los desastres son sociales es bastante probable que las antenas de telefonía móvil se mantengan en pie. Sin embargo, ese no fue el caso de los recientes terremotos en Haití y Chile. Cuando en situaciones así se buscan infraestructura y productos para la resiliencia, la comunicación satelital es la respuesta. Por menos de 5€ al mes Spot ofrece un sistema de posicionamiento en tiempo real que permite enviar además SMSs, alarmas y correos electrónicos.
El proceso es en realidad el mismo: enviar mensajes, postéarlos en red privada o en web abierta y representar automáticamente sobre un mapa la evolución en el tiempo de los miembros de una red. Moblog + geoposicionamiento.Pero si Ushahidi se presenta como una herramienta ideal para centralizar las crónicas de una red de corresponsales y Spot como infraestructura básica para el seguimiento y eventual rescate en viajes aventura y deportes de riesgo, tampoco resulta difícil imaginar usos cotidianos: desde el trazado y protección de cooperantes a reportes veterinarios, mantenimiento de infraestructuras, una red de activistas electorales o una modesta red de comerciales en la ciudad.
Representarse sobre un único territorio, en una plataforma común, es centralizarse. Algo que si aspira a suplantar al conjunto de la red sólo puede ser destructivo, pero que al servicio de una pequeña comunidad real desterritorializada puede convertirse en una potente forma de relacionarse con el entorno, de abrir conexiones sobre un territorio, de ofrecer contacto presencial o ayuda física de proximidad. Cuando hace nueve años unimos por primera vez PDAs, telefonía móvil y un desarrollo libre para hacer blogs programado por nosotros mismos, para crear el primer moblog del mundo, no imaginábamos hasta que punto, una década más tarde, los bardos, buhoneros, reporteros y serenos del nuevo siglo nos vindicarían con su cotidianidad.



